25 de mayo de 2009

Mirando al mundo

Que grande hacemos, a veces, las cosas más miserables del mundo. Y las hacemos enormes, tan grandes como nuestro tiempo. Horas dedicadas a los problemas más cercanos, no por grandes sino por cercanos. ¡Pero el tiempo es tan finito!

Me he cansado, un poco, de los miserables problemas que nos rodean y por eso también miraré a lo lejos. Y no me refiero, exclusavamente, a esa España en donde una casta de políticos han hecho de su vida un espectáculo defendiendo lo que no defiende el contrario. Y no me refiero, exclusivamente, a la Europa donde la derecha francesa hace lo que la izquierda española y la derecha española lo que hace la izquierda italiana. Me refiero, más bien, a los problemas en Darfur y de Sudán del Sur, a los indígenas del amazonas, a los monjes del Tibet, a las prostitutas del este, a la periodista canadiense secuestrada en Somalia y ahora "esclava sexual" de la que ningún compañero español habla. Cualquier cosa será buena para desenfocar a los estúpidos de siempre, a los pequeños estupidos de siempre.

Desde ahora habrá una nueva etiqueta: "Mirando al mundo" o como mejor se me ocurra. Prefacio, supongo, de una lenta retirada.